Intervención Patrimonial

en el Lavadero de Lanas de La Concepción

  • Localización: Embalse Romano de Proserpina, Mérida, Extremadura, España.
  • Proyecto: 2019
  • Ejecución: 2020-2021
  • Precio de ejecución: 369,23 €/m²

El Lavadero de Lanas de la Concepción, situado a los pies de la antigua Presa Romana de Proserpina, en conexión directa con la Cañada Real de Santa María de Araya que formaba parte de la ruta por la Cañada Real Soriana y fundado sobre la base de un pequeño lavadero de lanas anterior, constituye el primer ejemplo de gran exportador de la industria manufacturera emeritense. Entre 1819 y 1873 la familia Pacheco ejerce una actividad comercial internacional sin precedentes en la historia de la ciudad romana con el ejercicio del lavado, secado, empacado y comercio de vellones de lana merina. Esta apuesta por el negocio de la exportación de lana dejó tras de sí en la época un reguero de operarios, escribanos, pastores, mayorales, esquiladores, carreteros o administradores pero también unas arquitecturas de indudable valor patrimonial como son la capilla bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, inmensos almacenes para el acopio de la lana recién esquilada, una sofisticada zona de lavadero que aprovecha antiguos sistemas hidráulicos del embalse romano de Proserpina o un apartadero en la colina para el secado al sol de los vellones merinos ya limpios y listos para comerciar.

Toda esta realidad patrimonial era el material con el que debía trabajar el proyecto de intervención para la recuperación de un lugar abandonado casi por dos siglos y que, además, debía poder adaptarse a un uso público muy alejado del productivo primigenio para el que fue concebido. Las diferentes tipologías edificatorias empleadas en el Lavadero de Lanas original, las heterogéneas situaciones de unas edificaciones respecto de las otras y los diversos grados de conservación de los elementos existentes desaconsejaban plantear la resolución de la intervención a través de una arquitectura impuesta. Así, la intervención en cada una de las partes pasa por la recuperación de las espacialidades originales de las edificaciones pero estableciendo un diálogo material entre las arquitecturas del Siglo XVIII y las contemporáneas. Además, parecía de urgencia no alterar la organización interior del antiguo complejo ganadero en torno a un patio de labores – ahora convertido en jardín y elemento al abierto interconector de las diferentes partes – que articula la secuencia espacial del recorrido desde el ingreso hacia la zona de esquileo, los almacenes de lana y la zona de cubas para lavado.

En el interior de la zona de esquileo se establece la nueva sala de reuniones, recuperándose la cota original del suelo a través de un plano continuo de hormigón pulido que bordea los soportes en piedra, enmarcados a través de marcos perimetrales de acero con iluminación. Estos soportes ejecutados mediante sillares de piedra en su parte inferior se encontraban parcialmente ocultos con enfoscados de épocas posteriores ante lo que se interviene desvelando la piedra y diferenciando con lógica constructiva la estructura vertical de los planos continuos blancos abovedados.

Las zonas de almacenaje de lana se conformaban por un sistema de dos crujías porticadas mediante soportes puntuales con sillares de piedra en el contacto con el suelo, elementos de ladrillo en la conformación de las arquerías y tapiales de piedra apisonada que soportaban coberturas de madera y teja constituyendo los elementos más degradados. Las coberturas de madera primigenias se data que para 1945 ya habían desaparecido y algunos elementos de los tapiales por la acción de la erosión habían dejado al descubierto arquerías que presentaban fisuraciones o desplomes en las claves. Parecía de absoluta justicia que la consolidación de estas estructuras no podía pasar por la disposición de elementos ortopédicos o prótesis que frenaran el proceso de colapso sino que estos elementos merecían volver a ser cargados. Así, mediante la generación de una nueva fábrica no coplanaria respecto de las caras de los tapiales y arcos y diferenciada de la estructura original se superpone un nuevo orden claramente diferenciado con una geometría reticular sobre lo ya existente.

Además, se optó por una nivelación del terreno para corregir el desmonte producido por el agua con un tendido de jabre compactado y una iluminación puntual a las cuatro caras de cada soporte. Por último, la zona de lavadero y cubas que se encuentra a continuación se musealiza explicando el proceso de lavado, permitiendo un recorrido interior con la disposición de elementos que guían al viandante en el final del recorrido que coincide, ciertamente, con el final del proceso de esquileo y lavado de lana antes de su secado.